Sobre el arbitraje

El arbitraje es un sistema de resolución alternativa de conflictos que se incorpora mediante una cláusula en los contratos. Con el arbitraje, las partes someten la resolución del conflicto (surgido o que pueda surgir entre ellas) en la decisión de un tercero o de unos terceros imparciales no vinculados a la jurisdicción estatal. A través de un procedimiento acordado o no para las partes, una vez escuchadas y probadas sus pretensiones estos árbitros dictan una resolución final inapelable y ejecutiva (laude) que equivale a una sentencia judicial.

Además, el arbitraje es una institución en la que confluyen un conjunto de actividades relacionadas entre sí por el vínculo de un objetivo común: la solución de un conflicto. Estas actividades son:

  1. El convenio arbitral, el cual vincula a las partes al arbitraje y despliega una eficacia típica, en especial la exclusión del conocimiento de los órganos jurisdiccionales;
  2. el contrato de donación y recepción del arbitraje, a través del cual se confiere a los árbitros “jurisdicción” para resolver la cuestión litigiosa; y
  3. el procedimiento arbitral, que concluye con el laude en el que se dota por la ley con eficacia de la cosa juzgada y ejecutiva. Desde un punto de vista internacional, se considera un “mecanismo dinámico de resolución de conflictos, que presenta variaciones de acuerdo con las leyes y prácticas internacionales o nacionales, y que busca una decisión final”.

El arbitraje tiene varias características que lo identifican:

  • Es una opción alternativa a los tribunales
  • Es un mecanismo privado para la resolución de conflictos
  • Se decide y controla por las partes
  • Proporciona una decisión final de carácter vinculante que determina derechos y obligaciones para las partes